La invitación en este artículo es a reflexionar en torno a cómo se construye el sujeto a partir de su vida cotidiana; pues es a través de la historia que se comparte con el otro, (del CONVIVIR), que se pueden comprender las tradiciones, los valores y las costumbres desde una mirada crítica de cara a las dinámicas familiares.
En cada uno de nosotros(a) hay un entramado de valores y costumbres, que surge de la convivencia cotidiana con aquellos con los que estamos unidos por los complejos lazos familiares o, desde aquellos que se convierten en familia en el compartir. Personas que son fundamentales en nuestra formación personal pero, que tal vez, no hubiésemos escogido para tal fin.
La invitación en este artículo es a reflexionar en torno a cómo se construye el sujeto a partir de su vida cotidiana; pues es a través de la historia que se comparte con el otro, (del CONVIVIR), que se pueden comprender las tradiciones, los valores y las costumbres desde una mirada crítica de cara a las dinámicas familiares.
Así, para empezar a navegar por las diferentes rutas que propone el presente artículo sin perdernos, vamos a definir los eslabones que la van a orientar: Tradiciones, costumbres y valores en la familia. Posteriormente, se expondrán dos situaciones que permiten visualizar algunos de los grandes retos que deben enfrentar las familias de cara a dichos eslabones.
En la familia se educa con la vida.
Cuando hablamos de tradición, hacemos énfasis en la acción de transmitir de manera oral, durante largos espacios de tiempo, la cultura. Sin embargo, la tradición va más allá; es la posibilidad de enlazar un pasado casi desconocido, con un presente que a veces no se puede explicar; un todo que esta interiorizado en la piel. Está en cada uno de nosotros, tan adentro que casi ni siquiera la cuestionamos. Con lo anterior no se niega que las tradiciones cambian ó generan crisis, pero sí estructuran pensamientos. Esto se debe a que las tradiciones se traducen en rituales y costumbres que, a su vez, van estructurando y fundamentando valores y estilos de vida.
“Las costumbres son hábitos y prácticas que tienen fuerza de ley”1 . Así por ejemplo, en la Película “Crónicas de Narnia” se pone en evidencia un choque de tradiciones y, por consecuencia de costumbres, que se ve reflejado en la escena donde la pequeña Lucy y el Fauno después de su sobresaltado primer encuentro se saludan; y Lucy le pide que estreche su mano, el Fauno se cuestiona ¿por qué se hace tan extraña señal?, algo que para Lucy no tiene ningún tipo de cuestionamiento pues, sencillamente así se hace.
Si nosotr@s nos preguntáramos, el por qué de cada uno de los signos, señas, gestos, situaciones que nos molestan o nos satisfacen, tal vez no tendríamos respuestas claras, pues las costumbres se convierten en reglas de convivencia; situación en la que con frecuencia nos enfrentamos al vivir con otros.
Así por ejemplo, es común escuchar a personas recién casadas o que viven juntas, expresiones como: “Es que me molesta que “espiche” la crema dental por la mitad “ o “No apaga la luz”; “es que dejo todo desordenado”, “se puso mi saco nuevo”, “El hombre ronca ¡¡mmm?”. Los encuentros y desencuentros de costumbres son los que construyen y deconstruyen a las familias, es donde se crean los hogares y se viven los valores. Esta última palabra es fundamental, porque va más allá de las cualidades, habilidades y aptitudes. Los valores se relacionan directamente con el “SER”, que vive, convive y se vincula con el otro.
Los valores2 no son cuantificables, es decir, no se puede pensar en los “Treinta valores que se deben enseñar en la escuela” o “Los cinco valores para alcanzar el éxito”, pues se hacen aprehensibles a través de la VIDA, en donde converge la cultura, las historias, las personas, las relaciones y hasta las coyunturas nacionales e internacionales.
Es decir, desde la vida cotidiana se determinan los valores y las pautas familiares y es donde cobra sentido el título de esta primera parte del artículo “En la familia se educa con la vida”. En la actualidad, se hace mucho énfasis en el diálogo y concertación familiar; pero los valores, las costumbres y aquello que constituye al ser humano siempre será tácito, no necesariamente debe ser expresado por medio de la palabra.
Al hacer énfasis en la comunicación, se maneja un discurso de “deber ser”, que cae en muchas ocasiones en la incoherencia y confusión. Los aprendizajes de vida y los valores se construyen desde el ejemplo y la coherencia. Así como es desde la práctica que se transmiten las tradiciones y las costumbres
A continuación le propongo que los apartes que vienen, los lea de cara a su vida, su “memoria en acto”. Lo que viene está compuesto por preguntas a las que sólo usted puede dar respuesta.
Incoherencias: La diferencia entre ser, parecer y mostrarse... El riesgo de un cómodo relativismo axiológico
¿A quién no le ha pasado que su papá o su mamá, se hace negar en la puerta o en el teléfono y uno tiene que decir la “mentira piadosa”? En la vida cotidiana nos enfrentamos a este tipo de pequeñas incoherencias que nos cuestionan, pero que al mismo tiempo estructuran nuestras mentalidades.
A continuación vamos hacer un pequeño ejercicio:
Usted va a pensar en una cualidad que tiene su familia y va a completar las siguientes frases con dicha cualidad:
Mi Familia es__________
Mi familia parece___________
Mi familia se muestra__________
¿Cuál de las tres opciones se acomoda a la realidad que vive?
La frase “En este mundo nada es verdad ni es mentira todo se ve del color del cristal que se mira”3 , en resumen es una de las grandes excusas de cara a justificar acciones que, desde la mirada cristiana, no son correctas. Así son comunes frases como: “es que a mí me gusta así”, “yo hago lo que se me da la gana”, “es que yo creo en un Dios personal”.
Sí, es verdad, vivimos en un mundo que nos presenta diferentes opciones y muchas incoherencias en todos los ámbitos de la vida; pero si bien eso no depende de nosostr@s, sí lo es, el hecho de ser coherente y construir formas de SER Y HACER diferente.
Ritos y Rituales
“Los especialistas explican la diferencia entre ritos y rituales. Los primeros tienen que ver con la celebración de un evento o suceso significativo, como puede ser un cumpleaños... Los rituales están más relacionados con los hábitos diarios de una familia, como saludarse o despedirse.”4
Somos una sociedad ritualizada: al saludar, en el cortejo, las fiestas, entre otros. Asumimos roles; nos vestimos de manera diferente para cada ocasión; utilizamos lenguajes verbales y no verbales de acuerdo a la situación que se nos presenta, aspectos que hemos aprendido a manejar a través del tiempo.
Cada cultura y cada familia crea sus propias tradiciones ¿Qué tradiciones y costumbres han sido significativos para usted? ¿A qué valores responden dichas costumbres?.
Cómo católicos tenemos un rito especial, la Santa Misa. Sabemos ¿Qué significa? ¿Por qué es así y no de otra forma?, ¿Cómo era antes? ¿Cuáles son sus partes?, ¿Por qué y cómo se ha transformado el rito de la Santa Misa?, si en alguna de éstas preguntas se sintió corchado(a), comprenderá que somos una sociedad “ritualizada” que no se preocupa por comprender sus tradiciones y sus costumbres.
De ahí se deduce por qué hacemos una sinergia histórica entre las creencias y agüeros populares, la religión y tendencias como la nueva era. Se comprende como terminamos colocando al Divino niño, con velas verdes para la prosperidad o escuchando a “Yanín” o al “Profesor Salomón” en los programas matutinos, con una pizca de fe en lo que dicen.
Lo anterior le resta sentido a lo profundo, a lo que nos construye internamente, lo que fortalece y alimenta nuestra fe católica.
Evangelización desde la familia
Los dos últimos apartes del artículo ponen en evidencia algunas dinámicas en las que se encuentra inmersa la familia: el gran riesgo cotidiano de caer en la incoherencia y un peso de tradiciones que se mantiene sin que sean claros los sentidos de vida que en ellos se encuentran.
En la familia tod@s debemos evangelizar con lo que somos, con lo que hacemos; el cómo vivimos cada momento y transmitimos nuestros valores, pues es desde el convivir, el compartir, el cuestionar, el crecer como familia, que nuestra vida recobra sentidos y responde de manera diferente a las incoherencias en las que permanentemente estamos inmersos. “En la familia como en ningún otro lugar se educa con la vida”.
Referencias:
1. Pequeño Larouse Ilustrado
2. Alrededor del tema de los valores hay diversas discusiones como: la diferencia entre los valores y las virtudes cristiana, paradigmas valores y otras discusiones. VER. MARIN, Gutiérrez Carlos, Familia, Escuela y Valores, Edi Precolombina, Agosto de 1999.
3. refrán popular
4http://www.conaced.edu.co/Pedagogico/Actualizacion.htm
Fuente:
Revista Expedición Juvenil, Pastoral Universitaria de la Arquidiócesis de Bogotá.
Claudia Patricia Rivera Morato, Trabajadora Social, 26 de julio de 2010