El Obispo de Mallorca (España), Mons. Sebastiá Taltavull, ordenó presbítero al joven Andrés David Forero, quien padece un cáncer desde hace meses, en la parroquia de Sencelles, donde ejercía su ministerio diaconal.
El hoy P. Andrés David Forero también participaba en la labor pastoral de las parroquias de San Cristóbal de Biniali y Santa Maria de Costitx.
Durante la homilía de la Misa, celebrada el domingo 1 de marzo, Mons. Taltavull destacó en especial su servicio a Cáritas Diocesana y su dedicación pastoral, “subrayando que este servicio forma parte esencial de la configuración con Cristo servidor”, según informa la diócesis.
Además, el prelado disertó sobre el modo en que la enfermedad ha sido una "parte constitutiva de su camino vocacional” que se ha trasladado a su acción pastoral.
“Has estado unos meses de predicación en esta y otras comunidades, en reuniones y catequesis, pero sobre todo has predicado en silencio desde el hospital, desde la camilla de la incertidumbre, de la abnegación y del dolor”, subrayó el obispo.

Además, quiso destacar algunas expresiones del nuevo sacerdote que reflejan la profundidad de esta vivencia desde la fe: “Ni un momento me he sentido lejos de la mano de Dios”; “He asumido la enfermedad como prueba de fe”; “Dios siempre ha estado presente en mi vida a través de personas concretas, en el amor de mis padres, de mis amigos, de mi familia, en el cuidado de la Iglesia”.
También recordó otra reflexión de Forero sobre cómo la enfermedad puede ayudar a purificar la mirada: “La enfermedad siempre nos descoloca, nos trae nuevos retos y nos ayuda a cambiar la óptica de la vida”.
Su testimonio a lo largo de estos meses, añadió el prelado, ha sido fructífero, y le aseguró que "tus palabras han beneficiado a quien las ha escuchado de ti, o por boca de quien también te ha oído" y su testimonio “nos ha dado mucha fuerza y consuelo a todos”.
Tras la homilía, ha tenido lugar la promesa de obediencia al obispo y a sus sucesores, así como la manifestación pública de su voluntad de ejercer el ministerio sacerdotal con fidelidad en la predicación de la Palabra, la celebración de los sacramentos y el servicio pastoral.
En una expresión de acción de gracias, ya ordenado sacerdote, Andrés se refirió a la vocación como "un don recibido por pura gracia de Dios, un llamamiento que durante años llevó al corazón y que hoy se hace realidad no por mérito propio, sino por la fidelidad del Señor”.
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