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Carlo Acutis: la historia del primer santo millennial en la Iglesia Católica

12 de octubre de 2026
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Carlo Acutis (1991–2006), un adolescente italiano apasionado por la informática y profundamente enamorado de la Eucaristía, fue canonizado este domingo en la Plaza de San Pedro por el Papa León XIV.

Con apenas 15 años, Carlo partió a la Casa del Padre tras una leucemia fulminante. Sin embargo, su corta vida dejó una huella imborrable: ayudó a los pobres, difundió la devoción a los milagros eucarísticos y ofreció sus sufrimientos por el Papa, por la Iglesia y por la conversión de los pecadores.

Se convierte en el primer santo millennial de la Iglesia, un testimonio de que la santidad no depende de la edad, sino de un corazón que vive plenamente unido a Cristo.

Infancia y formación en la fe

Carlo nació en Londres el 3 de mayo de 1991, en el seno de una familia italiana. Fue bautizado pocos días después, el 18 de mayo, en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores en la capital británica. En septiembre de ese mismo año, la familia regresó a Milán, donde Carlo creció y realizó sus estudios. Desde pequeño mostró un carácter alegre y generoso, siempre dispuesto a ayudar a los demás.

Un momento decisivo llegó el 16 de junio de 1998, cuando recibió la Primera Comunión con tan solo siete años, gracias a un permiso especial. Desde entonces, según recuerda el Dicasterio para las Causas de los Santos, Carlo asistió a Misa diariamente y pasaba largos momentos en adoración ante el Santísimo Sacramento.

Tres años más tarde, el 24 de mayo de 2003, recibió el sacramento de la Confirmación. A los 14 años ingresó al Instituto León XIII de los Padres Jesuitas en Milán, donde destacó tanto por sus estudios como por su servicio en la parroquia, enseñando catecismo a los niños y diseñando páginas web para iniciativas solidarias y religiosas.

Un “apóstol de la Eucaristía”

El corazón de la espiritualidad de Carlo fue la Eucaristía. Él mismo decía: “¡La Eucaristía es mi autopista al Cielo!”. Para Carlo, participar en la Santa Misa y comulgar era el centro de cada jornada; incluso cuando los compromisos escolares lo impedían, hacía comuniones espirituales.

Su amor por Jesús en la Hostia se tradujo en un proyecto único: la creación de una exposición internacional de “Milagros Eucarísticos”, recopilando más de 130 casos reconocidos por la Iglesia y presentados en una muestra digital que ha recorrido parroquias y diócesis del mundo.

También tenía una profunda devoción mariana, rezaba diariamente el Rosario y se consagró al Inmaculado Corazón de María. Como señala el autor Michelangelo M. Tiribilli, en él “la modernidad y la actualidad se conjugaban perfectamente con una vida eucarística y mariana, que lo hicieron un muchacho muy especial, al que todos admiraban y amaban”.

El Dicasterio resume así su espiritualidad: “En la existencia sencilla de Carlo, todo lo extraordinario se escondía en lo ordinario. Amaba el deporte, los amigos y los videojuegos, pero colocaba en primer lugar la amistad con Jesús. Esa elección marcó toda su vida y la convirtió en testimonio luminoso para su generación”.

Talento digital y servicio a los demás

Aunque no estudió ingeniería informática, sus amigos y adultos lo consideraban un genio en el área. Se movía con naturalidad en la programación, el diseño web y la edición audiovisual, poniéndolo siempre al servicio de los demás. Con un estudiante universitario, llegó a administrar la página web de su parroquia y desarrolló portales de voluntariado, además de usar su asignación para ayudar a pobres e inmigrantes.

Como afirma el Dicasterio para las Causas de los Santos, Carlo “fue un auténtico apóstol en todos los entornos que vivió: familia, escuela, deportes, viajes y juegos. Mostró que la santidad no es un estado reservado a unos pocos, sino un camino abierto para todos, incluso en la vida ordinaria”.

Enfermedad y ofrenda de vida

En octubre de 2006, con apenas 15 años, Carlo fue diagnosticado con leucemia fulminante tipo M3. Desde el inicio de la enfermedad ofreció su sufrimiento “por el Papa y por la Iglesia”, con la esperanza de ir directamente al Cielo. En el hospital impresionó a médicos y enfermeras por su serenidad y fe.

Murió el 12 de octubre de 2006 en Monza. Sus restos fueron trasladados a Asís, ciudad que tanto amaba, donde hoy descansan en el Santuario de la Spogliazione. Su testimonio quedó resumido en una frase: “Estar siempre unido a Jesús, ese es mi proyecto de vida”.

El camino a los altares

La fama de santidad de Carlo se extendió rápidamente. En 2013 se abrió su causa en Milán. Fue declarado Venerable en 2018 y Beato en 2020, tras el reconocimiento del milagro de la curación inexplicable de un niño en Brasil.

El segundo milagro que abrió la puerta a su canonización fue la recuperación extraordinaria de una joven costarricense que sufrió un grave traumatismo craneal tras un accidente en 2022. La curación fue reconocida oficialmente por la Iglesia en 2024.

El Dicasterio subrayó al presentar el decreto final: “La vida de Carlo muestra que la santidad no depende de la duración de los días, sino de la intensidad del amor. Su testimonio es un don para los jóvenes y para toda la Iglesia”.

Con su canonización, la Iglesia presenta a Carlo Acutis como modelo de santidad juvenil y patrono del mundo digital, un joven que enseñó que la fe puede vivirse con radicalidad en la vida ordinaria y que “nuestra meta debe ser el infinito, no lo finito. El Infinito es nuestra Patria. Desde siempre el Cielo nos espera”.
 

Bogotá celebra a san Carlo Acutis en su nueva parroquia

La Arquidiócesis de Bogotá también se une a la celebración de san Carlo Acutis con la reciente creación de la parroquia que lleva su nombre, oficializada mediante el Decreto N.º 870 del 2 de julio de 2026. Ubicada en las instalaciones del antiguo Seminario Intermisional Colombiano San Luis Beltrán, en el sector de San José de Bavaria, esta comunidad comienza a consolidar su misión pastoral, con actividades dirigidas a los jóvenes, las familias y los fieles que se acercan a ella.

El padre Julio Hernando Castillo Guerrero, párroco de San Carlo Acutis, explicó que este espacio busca convertirse en un lugar de encuentro, formación y celebración de la fe. Como parte de esta misión, la comunidad invita a celebrar su fiesta patronal el domingo 11 de octubre, a las 11:00 a. m., en el Colegio La Enseñanza, ubicado en la avenida El Polo, calle 201 n.º 67-12, en Suba. La invitación es a participar en familia de esta celebración y a conocer esta nueva comunidad parroquial de la Arquidiócesis de Bogotá.

 

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