Padre Darío Echeverri recibe distinción honorífica en reconocimiento a su aporte a la paz y a la justicia social

El reconocimiento a más de 25 años de servicio, diálogo, reconciliación y acompañamiento a comunidades en situación de vulnerabilidad fue entregado por la concejala Ana Teresa Bernal, quien presentó ante esta corporación la postulación del padre Darío, destacando su trayectoria marcada por la defensa de la dignidad humana, el acompañamiento a comunidades en situación de vulnerabilidad y la búsqueda permanente de caminos para la reconciliación y la construcción de paz en Colombia.
“Su vida y ministerio reflejan el carisma misionero claretiano de anunciar el Evangelio desde la cercanía con las personas, especialmente con quienes viven situaciones de exclusión y sufrimiento”, señaló la concejala.

Más de dos décadas tendiendo puentes
La trayectoria del sacerdote está estrechamente ligada a los principales procesos de construcción de paz en el país. Durante más de veinte años fue secretario general de la Comisión de Conciliación Nacional de la Conferencia Episcopal de Colombia, entidad desde la cual acompañó escenarios de diálogo, gestiones humanitarias y espacios de generación de confianza entre actores enfrentados por el conflicto armado.
Su labor ha estado marcada también por la defensa constante de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario, siempre desde una perspectiva que privilegia la dignidad de las personas y las salidas dialogadas a la violencia.


El Voto Nacional, una iglesia de puertas abiertas
En Bogotá, la historia del padre Darío Echeverri está profundamente ligada a la Basílica Menor del Voto Nacional, de la que es párroco desde 2004.
Durante estos años, la parroquia se ha consolidado como un espacio de acogida, acompañamiento y encuentro para habitantes de calle, familias en situación de vulnerabilidad, comerciantes, migrantes, personas desplazadas, niños, niñas y comunidades indígenas.


Desde este territorio, su labor pastoral ha trascendido las paredes del templo para promover programas sociales, redes de solidaridad y espacios de encuentro y reconciliación, con especial atención a personas y comunidades que enfrentan diferentes formas de exclusión y vulnerabilidad.
Paralelamente, el padre Darío Echeverri ha acompañado procesos relacionados con la recuperación y conservación de la Basílica como patrimonio histórico, religioso y cultural, contribuyendo también al fortalecimiento del tejido social de la localidad de Los Mártires.
Una historia personal marcada por la reconciliación

Tras dedicar este especial momento a su querida madre y agradecer a su familia, amigos y compañeros de camino, el padre Dario hizo un breve recorrido por algunos momentos que, desde su infancia y su ministerio sacerdotal, fueron dando forma a su compromiso con los derechos humanos, el diálogo y la paz. Recordó a sus padres, un médico y una mujer que desde una droguería servían a las personas más pobres, experiencias que, según sus palabras, sembraron en él las primeras “semillas de humanismo”.
Con especial afecto trajo a la memoria sus años de formación en el Seminario y sus visitas al Chocó, donde aprendió a reconocer como familia a comunidades afrodescendientes e indígenas.
Sin embargo, este camino de compromiso y perseverancia no escapó a dolorosos episodios, entre ellos, su salida de esa región en medio del conflicto armado. Fue, según relató, una experiencia de profunda tristeza que terminó fortaleciendo su deseo de dedicar la vida a “construir una Colombia reconciliada y en paz, con progreso”.
Ese anhelo atravesó posteriormente su trabajo en distintos escenarios de diálogo y construcción de paz. Ahora, al dar una mirada el desde el presente, el sacerdote insistió en que “el único camino posible para construir una Colombia reconciliada y en paz es el del diálogo… Es el único camino y le apostamos a eso”.
Para él, aunque puedan existir distintos caminos, “todos los caminos, cuando hay buena voluntad, nos conducen a la paz”.


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