Nuestro Arzobispo Rubén Salazar y Monseñor Roberto Ospina encabezarán la delegación de peregrinos. El Vaticano, además, ha invitado a nuestro pastor Arquidiocesano a ser uno de los catequistas de los jóvenes en la Jornada.
El itinerario espiritual, pastoral y logístico emprendido desde hace ya cerca de dos años por los jóvenes de la Arquidiócesis de Bogotá y los 34 grupos de parroquias, colegios, universidades, movimientos, congregaciones religiosas se acerca a su momento culmen al avizorarse la XXVI Jornada Mundial de la juventud en España.
La vitalidad juvenil de la Arquidiócesis ha quedado en manifiesto con la capacidad de convocatoria de los diversos frentes de juventud que tiene la ciudad. El Comité Oficial estructurado por el Señor Cardenal Pedro Rubiano y asumido con cariño y generosidad por Monseñor Rubén Salazar ha gestionado la participación de muchos jóvenes de diversas condiciones socioeconómicas a este magno evento eclesial.
No son gratuitas las palabras del Papa Benedicto XVII cuando en el reciente libro Luz del Mundo afirma: “Cuando pienso en cuántos jóvenes encuentran en tales jornadas un nuevo punto de partida y viven después espiritualmente a partir de él, cuánta alegría queda después del evento, pero también cuánto recogimiento hay durante las Jornadas, tengo que decir que allí sucede algo que no lo hacemos nosotros mismos”.
Las Jornadas Mundiales no son un simple acto social masivo. Es necesario implicarse y vivir la experiencia de esta propuesta creada por Juan Pablo II y que ha dado grandes frutos eclesiales a lo largo de su historia. En nuestro contexto, por ejemplo, con una tradición ya significativa de participación, le ha permitido a muchos espacios juveniles suscitar caminos de crecimiento, conversión y compromiso real con la propuesta de Jesús.
La acción del Espíritu asume caminos insospechados y hasta misteriosos y esto se palma de forma imponente en las Jornadas Mundiales. Es en la alegría del encuentro, el gozo interior, el recogimiento, el compartir cultural, la solidaridad, muy diferente a otro tipo de reuniones juveniles masivas, donde se evidencia una juventud que cree y busca, una juventud que cumple y sabe comprometerse. El punto crucial está en saberle proponer, convocar y responder.
Nuestro Arzobispo Rubén Salazar y Monseñor Roberto Ospina encabezarán la delegación de peregrinos. El Vaticano, además, ha invitado a nuestro pastor Arquidiocesano a ser uno de los catequistas de los jóvenes en la Jornada.
Los peregrinos asistirán, en primer lugar, a la Diócesis de León, al norte de España y posteriormente se unirán en Madrid a más de 3´000.000 de jóvenes distribuidos en albergues, colegios y hospedajes preparados por la Arquidiócesis de Madrid. En una reciente reunión con líderes de grupos asistentes a la Jornada se resaltaba como el panorama no es tan sombrío para la Iglesia cuando se contempla la fuerza que las Jornadas imprimen al interior y al exterior de las comunidades que se ven abrigadas por ella.
La clave está en saber aprovechar una sensibilidad contemporánea juvenil del encuentro y su capacidad itinerante para suscitar experiencias y procesos de fe. Es, como lo afirma el Santo Padre, un punto de partida, pero también un punto de llegada para los jóvenes. En este sentido hemos entendido que la oportunidad que nos presenta el Señor en las Jornadas Mundiales es un reto y una fuerza que no debemos desaprovechar.
El camino propuesto de preparación en la Arquidiócesis de Bogotá y en diversas partes del país se viene dando con entusiasmo y ha sobrepasado las expectativas de convocatoria iniciales. Las cifras dan cuenta de la relevancia y capacidad de convocatoria que tiene la Iglesia. “arraigados y edificados, firmes en la fe” (Col 2,7). Es el marco espiritual con que estos jóvenes venidos de los diversos rincones de la ciudad participarán y entregarán lo mejor de nuestro país.
Carlos Iván Martínez Urrea, Pbro.
Coordinador Pastoral Universitaria y Jornada Mundial de la Juventud
Arquidiócesis de Bogotá
Carlos Iván Martínez, Pbro., 07 de junio de 2011