Wireless, microondas, blackberry, ipod touch, controles inhalámbricos, transporte puerta a puerta son algunos de los aspectos que ejemplarizan la invitación de múltiples ofertas culturales a vivir en el confort total, tratando de eliminar todo asomo de sacrificio o esfuerzo. Pareciese que la vida cobra sentido en la medida que se aleje el dolor y las fuerzas que obstaculicen el placer personal.
El icono del hombre moderno es aquel que coloca el éxito en una vida llena de placeres y sonriente externamente, lleno de comodidades a su alrededor. Esa forma de vida marca hoy la forma de ser y buscar de muchos, en particular quienes transitan por la lógica de la juventud. Estos estándares de vida además generan un afán existencial, según el cual, la consecución de éxito debe hacerse ya y por la vía más fácil, llevando a profundas decepciones, pues las oportunidades para lograr riqueza y reconocimiento al estilo moderno: rápido, seguro y sin esfuerzo, en forma legal y correcta, no están a la vuelta de la esquina.
Los grandes proyectos existenciales, aquellos que producen la felicidad profunda no se alcanzan de la noche a la mañana. El horizonte exitoso se obtiene luego de enfocar y generar una serie de caminos hacia fines claros con constancia y disciplina. La disciplina personal acompañada de paciencia, es fruto de educar la voluntad a partir de esfuerzo y sacrificio. Una voluntad educada crea personas con tenacidad suficiente para alcanzar lo que se propone en el horizonte de su proyecto de vida. La suma de pequeñas metas conseguidas con arrojo produce alcanzar grandes hazañas existenciales que dan la grata sensación del deber cumplido y la felicidad alcanzada.
Cuando la expectativa de felicidad está puesta en lo rápido y efímero ella será más esquiva, cuando se ubica en una perspectiva de tiempo más amplia, enmarcada en la sencillez y profundidad, con arduo trabajo y paciencia, entonces menos nos hará más felices y crecerá la posibilidad de contemplar la felicidad y experimentarla con mayor intensidad.
¿Porqué no pensar la existencia también desde el sentido del sacrificio y la disciplina?, ¿Porqué no construir una forma de ser joven haciendo la diferencia con la tenacidad y la constancia? A lo mejor esta forma de ser conseguirá mejores frutos que la vida light y superflua que muchos proponen.
Carlos Iván Martínez, Pbro., 19 de octubre de 2010