¿Cuál es el significado que le damos a nuestra vida? ¿Cómo la vivimos? ¿Cómo vivimos nuestra juventud? Esta es la reflexión que pretende hacer el siguiente artículo frente a la idea de la existencia intensa a pesar de las dificultades.
Cada instante, cada momento que la vida nos regala es una oportunidad para degustar el placer profundo de la existencia. A pesar de las dificultades y los problemas, si te detienes y miras la vida, descubrirás que en ella hay muchas posibilidades y el presente es la realidad poderosa de ser y hacer para transformar y dejar huella.
Pero vivir intensamente se ha convertido para muchos jóvenes en desperdiciar intensamente la vida. Se cree, falsamente, que el sentido de la existencia está en aprovechar las ofertas que recibimos sin contemplar las consecuencias de ello. Se mira el presente con pasión, pero se olvida el futuro como consecuencia de la decisión del hoy.
Las calles y los fines de semana inundados de jóvenes sumergidos en la cárcel del alcohol, la búsqueda incesante de amor a través de relaciones porosas y pasajeras, los tiempos destructivos en las redes sociales son algunos de los síntomas de jóvenes que vagan por el sinsentido de una sociedad que propone consumir para existir y ser feliz.
Vive intensamente las posibilidades que tienes de transformar y crear cada día. La Juventud es una condición espectacular para cambiar aquello que los adultos no han podido. Acuéstate cada día con el cansancio intenso de haber gastado tus horas en servir. Dale a tu existencia el sello que traspasa fronteras: el amor para los demás.
El Maestro de Nazaret, sentado en la montaña, ante algunos de sus discípulos, nos enseñó que la vida vale la pena asumirla hacia los demás, rompiendo las lógicas del egoísmo y de un mundo que nos invita a vivir intensamente pero a favor de intereses personales y de unos pocos. Jesús nos regaló la profunda enseñanza que la felicidad se obtiene en la intensidad de hacer de cada encuentro con el hermano, la búsqueda de la justicia, la solidaridad, la verdad y la pureza. Vive intensamente.
Carlos Iván Martínez, Pbro., 23 de agosto de 2010