Un sínodo que no genera noticia periodística, pero sí eclesial
Entrada: Se ha de recordar que el sínodo no busca un simple impacto fugaz o generar una simple noticia de momento, sino la generación de todo un movimiento de renovación en la vida y misión de la Iglesia.
En días pasados concluyó el sínodo de obispos, quienes durante veinte días, entorno al Papa, escucharon, confrontaron y meditaron las experiencias, preocupaciones y urgencias pastorales que suscita en estos tiempos el tema de la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia. A pesar de la centralidad del tema para la humanidad, porque en la Palabra se nos revela la Verdad de la existencia, la respuesta de muchos medios de comunicación fue de insatisfacción porque este sínodo no aportó temas para el debate o no dio indicaciones que pudieran generar conflicto en medio de la opinión pública. En definitiva, no generó noticias de primera plana, se notó en general una ausencia de información a la sociedad sobre el camino y propuestas que iban surgiendo en los encuentros o simplemente se notaba una selección parcializada de frases para crear confrontación. Por lo tanto, muchos consideraron este sínodo sin mucha relevancia a nivel periodístico.
Sin embargo y sobrepasando esta visión reduccionista, se ha de recordar que el sínodo no busca un simple impacto fugaz o generar una simple noticia de momento, sino la generación de todo un movimiento de renovación en la vida y misión de la Iglesia, incluso que trascienda las barreras de sí misma y llegue a otros ambientes que aún no están en plena comunión o que viven alejados de Ella. Es por esto, que los padres sinodales recordaron los pilares de esta renovación eclesial, partiendo de la centralidad y sentido que tiene la Palabra de Dios en la vida y trasformación de la humanidad. Por consiguiente, enfatizaron que la referencia a la “Sagrada Escritura” trasciende al texto escrito porque al entrar en la Palabra de Dios se entra en contacto y en diálogo con una persona, la cual se ha manifestado plenamente en su Hijo Jesucristo y que ha sido predicada a través de los siglos por la tradición de la Iglesia. Desde esta comprensión se entiende la importancia y necesidad de acercarse con respecto y disponibilidad a la Palabra de Dios, para encontrar la clave de lectura de la vida cotidiana.
Por esta razón el sínodo recordó la necesidad de suscitar el conocimiento y la práctica de la lectio divina de manera personal y comunitaria, porque alimenta y da respuesta a las necesidades más íntimas del ser, transformándolo e identificándolo con Cristo. De la misma forma, subrayaron el cuidado que se debe tener en la preparación y celebración de los encuentros litúrgicos, los cuales son lugares privilegiados para anunciar la Palabra Divina y donde la comunidad de creyentes alimenta principalmente su conocimiento de Dios y su fe. Para este fin, enfatizaron en la importancia de la formación de todo el pueblo de Dios, particularmente de los que se preparan en los seminarios o casas religiosas, de los sacerdotes y religiosos, porque son ellos primeramente quienes deben conocer, amar y nutrir sus vidas cada día de la Palabra revelada, para que luego la den a conocer con claridad, verdad y profundidad a todos, por medio de su testimonio y de su predicación preparada con oración, sabiduría y generosidad.
Este llamado sinodal permite redescubrir el valor que tiene la Palabra de Dios en la vida y quehacer de la Iglesia, ayudando a todos los creyentes y personas de bien, a reconocer la necesidad de la misma, a propiciar los medios necesarios para que al leerla se reconozca la voz de Dios quien habla y mueve al individuo a dar una respuesta que Él mismo escucha, suscitando así un diálogo de salvación y de trasformación existencial.
Juan Álvaro Zapata Torres, Pbro. / Corresponsal en Roma, 10 de noviembre de 2008